Ese es uno de esos "chismes históricos" que han sobrevivido siglos, pero la realidad es bastante diferente a la leyenda de la reina que nunca se cambiaba de ropa. Es un caso fascinante de cómo la propaganda y las confusiones genealógicas pueden arruinar la reputación higiénica de alguien.
Uno de los grandes mitos que ensombrecen la figura de Isabel la Católica es el de su supuesta falta de higiene. El mito que asegura que olía “mal”, que no se bañaba y no se cambiaba de ropa.
¿Es cierto esto? No, para nada. Exactamente eso, mitos inmortales y falsos.
Idea que ha poblado el imaginario colectivo sobre el pasado, deformada a lo largo de diferentes épocas y que no se corresponden con la verdad. Esta recurrente caracterización tiene su origen en una falsa leyenda: el juramento —que nunca realizó— de que no se cambiaría de camisa hasta que no arrebatase Granada a los musulmanes. En realidad, este juramento corresponde a su tataranieta, Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II y gobernadora de los Países Bajos, quien al parecer prometió de forma simbólica que no renovaría sus prendas hasta pacificar Flandes.
Si se estudian las fuentes de la época el resultado es más bien que Isabel era de hecho una mujer bastante pulcra. Unos documentos conservados en el archivo histórico de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, en Cáceres, nos ofrece, con hechos, una imagen muy distinta de la leyenda. En 1498 su jefe de cámara Sancho de Paredes Golfín hizo un inventario de todos los enseres de la reina y aparecen muchos perfumes, cosméticos y otros productos de higiene. En el aparecen algalia, almizcle, anime —una resina o goma de diversas especies botánicas orientales—, benjuí —una resina de un árbol originario de los bosques tropicales de países del Sudeste Asiático— o estoraque real.
Además el tocador de la monarca de Castilla era rico en perfumes elaborados, como el ámbar fino, el aceite de Azahar, el agua de murta, que se utilizaba como desodorante, o el aceite de rosa de mosqueta, muy utilizado en la actualidad porque es uno de los regeneradores e hidratantes más potentes para la piel. Todas estas fragancias iban bien guardadas en cofrecitos, arquetas, redomas, barrilitos y recipientes de vidrio.
Muchos son productos de gran actualidad y que nos hablan de un gran nivel de higiene. De hecho, los reinos hispánicos eran unos adelantados a su tiempo en cuanto a higiene si se les compara con otros reinos del resto de Europa, en gran medida por la tradición musulmana, que había ido permeando las costumbres. Una vez más la leyenda negra es sobre aspectos que acaban siendo todo lo contrario. Firmado: El Ruedo Ibérico - Historia y Cultura de España | 25/03/2026 | El Mito de la falta de higiene de Isabel la Católica




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